¿Conoces los probióticos, prebióticos y simbióticos?

11 Abril 2019

Desde hace un tiempo se está valorando cada vez más la importancia de los probióticos en el mantenimiento de un buen estado de salud, especialmente del sistema inmunitario.

Pero, ¿qué son los probióticos? La OMS define los probióticos como "microorganismos vivos que cuando se administran en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del consumidor."

Son bacterias de diferentes especies que se encuentran de manera natural en diversas zonas del cuerpo. Cada especie tiene un hábitat preferido aunque algunas están en varios diferentes. Los lugares más importantes donde se localizan los probióticos son el intestino, la piel, la mucosa oral y la mucosa vaginal. También se les conoce como flora intestinal, flora vaginal, etc. Otro nombre más técnico es microbiota que viene a significar "vida pequeña".

El intestino es un órgano que está en contacto con el exterior a través de los alimentos. Es la primera línea de nuestro sistema inmunitario y la parte más extensa. Está colonizado por millones de estas bacterias que viven de lo que comemos y nos ayudan a asimilar los alimentos entre otras funciones. Es una relación de beneficio mutuo. Existen más de 400 tipos de bacterias de diferentes especies como Lactobacillus y Bifidobacterium. Nos protegen de la acción de bacterias nocivas o patógenas y mejoran la función barrera de la mucosa intestinal.

Una dieta rica en frutas frescas, verduras, grasas omega 3, cereales, legumbres, yogures y otros lácteos fermentados contribuyen a la regeneración natural de la flora intestinal y su correcto funcionamiento.  Por otra parte, los malos hábitos alimentarios, el estrés, el tabaco o los tratamientos con antibióticos pueden alterar su complejo equilibrio. Se pueden producir malabsorción de nutrientes, diarreas, gases, estreñimiento, pesadez, hinchazón, etc.

Situaciones que pueden alterar el buen funcionamiento intestinal:

  • Diarrea de cualquier origen.
  • Diarrea relacionada con el consumo de antibióticos.
  • Incorrecta alimentación o cambio de alimentación (por ejemplo cuando se viaja a otros países).
  • Estrés (debilita las defensas).
  • Periodos de sobreesfuerzo.
  • Enfermedades crónicas como: enfermedades inflamatorias intestinales (Enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, síndrome del intestino irritable...), intolerancias al gluten o lactosa, alergias alimentarias...
  • Tratamientos con ciertos medicamentos como: antibióticos, corticoides, quimioterapia, antiácidos, y reguladores del tránsito intestinal.

¿Cómo pueden ayudar los probióticos intestinales a la flora intestinal autóctona? Pasarán a formar parte de la flora propia impidiendo que otros patógenos de desarrollen y causen infecciones. Modulan positivamente la respuesta inmunológica del intestino, reforzando nuestras defensas. Mejoran la absorción de algunos nutrientes como el calcio y las vitaminas. Nos ayudan a digerir mejor los alimentos. Producen algunas vitaminas y otras sustancias beneficiosas para el organismo como la vitamina K y algunas del grupo B. Mejoran los síntomas de enfermedades inflamatorias intestinales y cutáneas como el eczema atópico. Previenen alergias alimentarias.

Otra parte que requiere especial cuidado es la zona íntima femenina. La flora vaginal es un conjunto de bacterias que viven en ella. En su mayoría son Lactobacillus de diferentes especies. Tiene una función protectora ya que producen ácido láctico que mantiene el pH vaginal e inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos.

El uso de anticonceptivos orales, tratamientos con antibióticos o antifúngicos, estrés, higiene íntima excesiva, ropa demasiado ajustada, variaciones hormonales pueden dar lugar a molestias e irritaciones por el desarrollo de otros microorganismos dañinos que pueden dar lugar a infecciones como vaginosis bacterianas y vaginitis candidiásicas.

¿Cómo pueden ayudar los probióticos intestinales a la flora intestinal autóctona? Tienen un efecto positivo en casos de:

  • Desequilibrios de la flora vaginal.
  • Vaginosis bacteriana.
  • Vaginitis candidiásica (hongos).
  • Sequedad vaginal.

Los prebióticos son hidratos de carbono que no podemos asimilar pero que tienen un efecto beneficioso ya que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas y restauran la flora intestinal. Ayudan a los movimientos intestinales aumentando el peso de las heces y la frecuencia de evacuación intestinal por lo que ayudan a evitar el estreñimiento. Ejemplos: fibra alimenticia, fructooligosacáridos (FOS), galactooligosacáridos (GOS), inulina, etc. Se encuentran en alcachofas, legumbres, patata, ajo, cebolla, puerro, trigo, avena, cebada...

Los simbióticos son productos que contienen prebióticos más probióticos. Al contener microorganismos vivos, algunos pueden requerir refrigeración.

Existen diferentes métodos para proteger a los probióticos del pH ácido del estómago y asegurar la llegada de bacterias vivas al intestino o a la vagina. Igualmente hay diversas marcas que varían ligeramente su composición. Incluyen distintas combinaciones de cepas de probióticos, prebióticos y/o vitaminas. Todas ellas eso sí deben garantizar que los microorganismos lleguen vivos al lugar donde tienen que actuar.

Los complementos alimenticios o medicamentos que los incluyen ayudan a completar las necesidades nutricionales pero no son sustitutivos de una dieta equilibrada.

En Farmacia Lluis disponemos de una amplia gama de probióticos y simbióticos adaptados a diferentes necesidades. Os detallamos la gama LACTOFLORA. 

  • Protector intestinal para niños con diarrea. Sin gluten, apto para celíacos. Apto para diabéticos. Se recomienda separar las tomas del antibiótico y el probiótico para asegurar la supervivencia de los probióticos. Mantener por debajo de los 23ºC.
  • Protector intestinal para adultos con diarrea. Mismas condiciones que infantil.
  • Protector íntimo femenino, No necesita nevera.
  • Protector inmunitario con vitaminas y minerales. No necesita nevera.
    • Para periodos de convalecencia (tras gripe, resfriado, vacunaciones en personas mayores,...).
    • Periodos de sobreesfuerzo (estrés, exceso de trabajo, dietas desequilibradas...).
    • Periodos de cansancio y fatiga (cambios de estación, durante el invierno, astenia primaveral, tercera edad...)